Programa “Antioquia la más educada” y la educación indígena

“Tenemos que dialogar y que nos permitan presentar nuestras propuestas desde el punto de vista de la educación que requerimos”, Abadio Green Stocel, coordinador del Programa de Educación Indígena en la Universidad de Antioquia…

El programa de gobierno “Antioquia la más educada” debe permitir la creación de un sistema propio de educación indígena
—El nuevo gobierno departamental ha trazado una política que sintetiza en la frase “Antioquia la más educada”. Desde el ámbito del conocimiento indígena, ¿qué planteamientos harían estas comunidades para quedar involucradas realmente en el marco de tal objetivo?
—El punto de partida del nuevo gobierno es muy importante porque la administración comienza diciendo lo que es: que hay un desconocimiento y que no hay herramientas suficientes para poder decir cómo deber ser la educación indígena. El nuevo gobierno dice que la respuesta debe darse desde el propio contexto, es decir, desde los propios pueblos indígenas.
—La sensatez de la nueva administración departamental destapa al mismo tiempo la gravedad del asunto.
—Así es. Lo que ha hecho el secretario de Educación de Antioquia, Felipe Gil Barrera, es reconocer que el tema indígena ha sido invisibilizado todo el tiempo. Y eso se debe a que las administraciones departamentales están acostumbradas a mirar la problemática de los pueblos indígenas en el marco del modelo que plantea la sociedad y el Estado, y no desde los planes de vida que planteamos los pueblos indígenas. Cuando los gobiernos hablan de un modelo de desarrollo, nos asusta, porque este modelo que ha imperado en el país, ha sido el desconocimiento a ras de la historia, de la sabiduría y las tradiciones de los pueblos originarios, es decir, que en Colombia no nos han reconocido nuestro saber matemático, nuestro saber astrológico, nuestro saber botánico, nuestro saber de la ciencia basado en la Madre Tierra. Simplemente nos meten en este otro modelo y punto, y así desaparecen los pueblos indígenas.
—Lo desaparecen y lo destruyen.
—Exacto. Por eso en el caso de Antioquia ha sido fundamental el papel de la Organización Indígena, porque ha preservado y visibilizado la existencia de los pueblos indígenas. Yo he afirmado constantemente que si la OIA no hubiera aparecido hace veintiséis años en Antioquia, hoy muchos pueblos habríamos muerto o desaparecido completamente.
—Pero, ¿cómo interpretan los indígenas el programa de gobierno “Antioquia la más educada”?
—La discusión desde la parte indígena de lo que significa “Antioquia la más educada” es fundamental. Para podernos centrar en ese tema, creo que la Gobernación de Antioquia debe hacer un reconocimiento público de que hay una deuda histórica del Departamento de Antioquia con los pueblos indígenas asentados en este territorio. Muchos pueblos han sido arrasados y sometidos a toda clase de barbaridades por la mentalidad paisa de la colonización y la pujanza. Se siguen violentando aun hoy, a través de todos los actores armados que violan los territorios y se aprovechan porque muchas de las comunidades se encuentran en lugares apartados.
—¿En concreto qué le van a plantear al gobernador Sergio Fajardo?
—Nuestro planteamiento nace desde la interculturalidad, tema que es fundamental. La interculturalidad no es simplemente el reconocimiento al otro, sino que es necesario valorar y aprender del otro, construir y crear juntos para que todos y todas podamos vivir bien. Lo que siempre ha ocurrido es que no han querido aprender de los pueblos indígenas y por el contrario han querido desconocer la existencia de la sabiduría de nuestros pueblos. Entonces, para poder hacer de Antioquia la región más educada hay que reconocer, valorar y fortalecer las culturas propias que tenemos en este departamento. O sea que estoy hablando de la identidad cultural, de la medicina, de la educación, del arte y del ámbitolingüístico; yo soy lingüista y creo que el trabajo en esta parte es fundamental para que los pueblos ancestrales no desaparezcan, puesto que la lengua es la vida misma. Y en Antioquia hablamos dos idiomas indígenas que son el Embera y el Dule, y dentro de la lengua Embera hay tres subdivisiones que son Embera Chamí del Suroeste, Embera Eyabida que está casi en todo el departamento y Embera Dobida en la región del medio Atrato. La lengua Dule se habla entre Necoclí y Turbo en Urabá y también en el Chocó y Panamá. Ahora, cuando hablamos de que Antioquia debe ser la más educada, nosotros los pueblos indígenas no entendemos solamente la parte educativa, o mejor dicho nosotros entendemos la educación de una forma más amplia, más allá de la escuela. La educación es la posibilidad de pervivir de las nuevas generaciones. O sea que todas las secretarías de la Gobernación de Antioquia deben manejar el concepto de la interculturalidad incluida la de Educación. Nosotros, además de la lengua indígena, tenemos una tradición, una medicina ancestral, una cultura. Por eso proponemos que debería haber un programa especializado en la interculturalidad, a partir del cual se reconozca que en Antioquia no sólo existe el pueblo paisa, sino también los pueblos indígenas y las comunidades negras y un campesinado que también es invisibilizado. Esto implica que nos tenemos que reeducar todos y todas para reconocer y construir en la diversidad que habita en esta Madre Tierra. No puede ser que nos sigamos matando porque somos diferentes, tenemos que mirar cuales son las apuestas comunes y trabajarlas, pero sin imponer y sin desconocer al otro.
—¿Cómo se haría realidad esta propuesta?
—Sí, eso hay que aterrizarlo. A nivel de Antioquia nosotros los indígenas conformamos una población de 32.000 personas, pertenecientes a tres pueblos originarios que son los Embera (Chamí, Dobida, y Eyabida), los Senú y los Gunadule. En total son 162 comunidades en ocho subregiones de Antioquia. Una de las posibilidades es que actualmente existen maestros que están trabajando con las comunidades, pero nos hemos dado cuenta que esos maestros no se han formado desde la pedagogía indígena. Se han formado desde otras pedagogías que nada tienen que ver con nuestras comunidades, con nuestros modos de pensar y ser y han generado dificultades. Para remediar eso proponemos que la Gobernación de Antioquia tiene que hacer una fuerza bien grande en la formación de los docentes de los pueblos indígenas. Y esa formación no puede ser de cualquier manera. Esa formación tiene que tener en cuenta las particularidades, los conceptos y la riqueza de la sabiduría de nuestros pueblos. Desde la Universidad de Antioquia, las comunidades y la OIA venimos construyendo una propuesta, un modelo nuevo, aunque también es muy ancestral el de la Pedagogía de la Madre Tierra. En esos términos pensamos la calidad de la educación. A la parte de la formación de maestros agregar el mejorar y construir infraestructuras para la educación intercultural y comunitaria, pertinentes, bonitas, pensando en las comunidades indígenas que somos hoy. Lo poco que tenemos está en pésimas condiciones en todo el departamento de Antioquia.
…cuando hablamos de que Antioquia debe ser la más educada, nosotros los pueblos indígenas no entendemos solamente la parte educativa, o mejor dicho nosotros entendemos la educación de una forma más amplia, más allá de la escuela. La educación es la posibilidad de pervivir de las nuevas generaciones. O sea que todas las secretarías de la Gobernación de Antioquia deben manejar el concepto de la interculturalidad incluida la de Educación. Nosotros, además de la lengua indígena, tenemos una tradición, una medicina ancestral, una cultura. Por eso proponemos que debería haber un programa especializado en la interculturalidad, a partir del cual se reconozca que en Antioquia no sólo existe el pueblo paisa, sino también los pueblos indígenas y las comunidades negras y un campesinado que también es invisibilizado. Esto implica que nos tenemos que reeducar todos y todas para reconocer y construir en la diversidad que habita en esta Madre Tierra. No puede ser que nos sigamos matando porque somos diferentes, tenemos que mirar cuales son las apuestas comunes y trabajarlas, pero sin imponer y sin desconocer al otro.
—¿Han adelantado diálogos con el nuevo gobierno de Antioquia?
—Con la nueva gobernación me parece muy interesante que abra ese espacio para poder discutir estas problemáticas. Tenemos que dialogar y que nos permitan presentar nuestras propuestas desde el punto de vista de la educación que requerimos. Entre las propuestas hay dos que la OIA y nosotros desde la Universidad de Antioquia le vamos a proponer al gobernador Fajardo. Una consiste en crear un sistema propio de educación indígena, tal como venimos proponiendo al gobierno nacional desde hace diez años; cuando se creó la mesa de consulta y concertación, se lo hemos propuesto al gobierno nacional. En el año 2010 el gobierno expidió un decreto provisional, el decreto 2500, mientras se expide la ley orgánica, donde les da la facultad a los pueblos indígenas en la administración de su propia educación. Así pues que, existiendo esa base jurídica, esperamos que la propuesta sea acogida hoy por la Gobernación de Antioquia.
—¿Qué aspectos caracterizan una educación indígena propia?
—Una educación indígena propia está referida a lo que pensamos y tiene que tener en cuenta nuestra sabiduría. En ella deben participar los sabios y sabias de nuestras comunidades. Ellos no son reconocidos en las universidades, porque no han estudiado en estos centros de educación superior, pero ellos tienen una sabiduría enorme sobre cómo tratar la salud con las plantas medicinales, el conocimiento matemático, cómo gobernar una comunidad, cuál debe ser la relación de nosotros los humanos con la Tierra como mujer y como madre. Esa ciencia no está reconocida en las universidades pero eso no significa que no exista. En esos términos es que está planteada la propuesta al gobernador Fajardo a quien le pedimos que nos permita hacer eso, viabilizar eso, que a partir de su gobierno nadie nos obstaculice nuestro propio proyecto educativo, con proyecto curricular en torno al conocimiento y respeto a la Madre Tierra.
—¿Han considerado el asunto de costos para un programa propio de educación indígena? 
—Por supuesto que sí. Sabemos que un punto que nos pueden decir es que no hay recursos. En ese sentido necesitamos que la Gobernación, para bien de Antioquia, ponga la mano en el asunto. Además hay que tener en cuenta que más del 95% de la infraestructura de las escuelas que tenemos en todo el departamento está en malas condiciones o no es adecuada para la formación de nuestra gente. Esto último ocurre con las sedes regionales de la Universidad de Antioquia, que no responden a la realidad de los pueblos indígenas. Hay que construir otras más, pertinentes y cercanas a los contextos indígenas, así como campesinos y afros, con un nombre bonito como es sedes universitarias comunitarias de la Universidad de Antioquia.
—Y, con respecto a la segunda propuesta que mencionó, ¿en qué consiste?
—La otra propuesta que queremos darle a conocer al gobernador Fajardo está referida al esfuerzo bien grande e interesante que la Universidades de Antioquia y los pueblos indígenas a través de la OIA venimos realizando en forma conjunta desde 2002. En ese año, y mediante un convenio marco de cooperación o convenio de confianza mutua entre la OIA y la Universidad, fue creado el Programa de Educación Indígena, adscrito al Departamento de Pedagogía de la Facultad de Educación, y el cual tiene tres momentos muy importantes que son la docencia, la investigación y la extensión. A partir de ese programa, en el que es columna vertebral el Grupo Diverser, hemos hecho diplomados sobre diferentes temas, como la jurisdicción indígena y la salud entre otros, y así nació la propuesta de crear una Licenciatura en Pedagogía de la Madre Tierra. En ello trabajamos varios años para definir un tejido o diseño curricular acorde con las cinco políticas de la Organización Indígena de Antioquia, OIA, que son: Gobierno y Administración; Educación y Cultura; Género, Generación y Familia; Salud; y Territorio y Medio Ambiente.
—¿Cuál ha sido el aporte de la Universidad de Antioquia es ese programa?
La Organización aporta a esta propuesta con sus cinco políticas, y el aporte de la Universidad fue desde la etnomatemática, la proyección comunitaria, las pedagogías y lenguajes e interculturalidad, como un tejido que está entrelazado, interrelacionado para una apuesta común en la construcción y fortalecimiento de sus planes de vida por parte de los docentes, estudiantes y las comunidades involucradas. Contamos con un equipo pequeño de maestros y maestras, con conocimientos que anteriormente anotamos. La Licenciatura en Pedagogía de la Madre Tierra se compone de un ciclo básico de tres años y un ciclo de énfasis de dos años. Actualmente estamos en el séptimo semestre de la Licenciatura en Pedagogía de la Madre Tierra y la Universidad de Antioquia ha hecho un gran esfuerzo de entender la interculturalidad y el reconocimiento de la existencia de otros conocimientos fuera de los conocimientos que siempre nos han enseñado. En ese sentido creemos que la Universidad está aprendiendo mucho sobre la construcción de un país diverso y plural, en el que existen 102 pueblos indígenas que hablan 65 lenguas.
—¿Qué lecciones prácticas han extraído de esa bella experiencia entre la OIA y la Universidad?
—En realidad es muy complicado sostener este tipo de programas. Y una de las complicaciones es que los estudiantes indígenas tengan que venir a la Universidad. Creemos que es la Universidad la que tiene que llegar a las comunidades indígenas. Esa es la política que queremos para la educación indígena, porque el conocimiento y la sabiduría están en las comunidades. Por eso hablamos de la Madre Tierra. Y la Madre Tierra está en las quebradas, está en las montañas, está en las piedras. Para nosotros eso es conocimiento. Y con ello no estoy diciendo que en la ciudad no haya conocimiento. Allí hay otro conocimiento, otro saber. Lo que pasa es que el nuestro ha sido desconocido por siglos. Reconocer la sabiduría de la Madre Tierra no sólo es reconocer la sabiduría de los pueblos indígenas, sino la sabiduría de la humanidad. La Tierra es la Madre de toda la humanidad y ella habla no sólo a los pueblos indígenas, sino a toda la humanidad. El Gobierno Nacional habla de etnoeducación, como asunto que sólo involucra a los indígenas y a los negros, mientras que nuestra Pedagogía de la Madre Tierra cobija a todos los seres humanos, esto es de lo más práctico y coherente que hemos aprendido.
—Un asunto interesante es el interés despertado en varios escenarios de Europa en torno al Programa de Educación Indígena y la Licenciatura en Pedagogía de la Madre Tierra.
—Correcto. Ha venido creciendo el interés por conocer nuestro programa, sus objetivos y sus alcances. Con la Universidad de Córdoba en España vamos a desarrollar un proyecto conjunto alrededor de la Madre Tierra y ya están proponiendo cursos de verano para conocer lo que está haciendo la Universidad de Antioquia y la Organización Indígena. En Alemania también hay interés por cursos de verano sobre la Madre Tierra. Ahora, si en esas latitudes internacionales lo nuestro les interesa, ¿cómo no va a interesarse nuestro propio pueblo aquí en Antioquia y en Colombia? La realidad de los pueblos indígenas antioqueños y colombianos es fundamental que todos la conozcamos y para ello tiene que haber una incidencia política de reconocimiento de nuestros saberes ancestrales desde la interculturalidad. Asimismo nos permite plasmar nuestros problemas y preocupaciones, que en la mayoría de las veces cuando los gobiernos planean sus planes desarrollo, nunca tienen en cuenta la interculturalidad, que somos un país diverso, mucho menos a los pueblos originarios que están presentes, en ese caso a los pueblos indígenas del Departamento de Antioquia.

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